30-09-2018

La piel es nuestra tarjeta de presentación, es lo que da nuestra primera impresión, junto con los ojos es lo primero que miramos en una persona, el estado de nuestra piel es lo que más dice de nosotros, es lo que nos hace más o menos bellos, es lo que nos da, o no, un aspecto saludable, es nuestra llave al mundo y a sus oportunidades sociales, laborales y sentimentales. Es por eso que es tan importante cuidar de ella. En las siguientes líneas aprenderás que es, para que sirve y como cuidar de la mejor manera, el arma más poderosa que tienes para enfrentarte al mundo: tu piel.

La piel tiene un tamaño de unos dos metros cuadrados y pesa unos 4 kilos, es el órgano más grade de nuestro cuerpo, ella nos protege de las influencias del medio ambiente, regula la temperatura corporal, sirve como depósito de agua, y asume importantes funciones metabólicas como la desintoxicación del organismo.

El sol y el clima, los venenos del medio ambiente, las exigencias mecánicas y el proceso de envejecimiento natural, nos exponen diariamente a innumerables esfuerzos. Cuando la piel se sobrecarga, se establece un desequilibrio corporal y emocional. O cuando está mal cuidada, puede reaccionar con enrojecimiento, picor o ardor.

Si conocemos bien el estado de nuestra piel, o sus necesidades, podemos ayudarla en sus funciones naturales. Esta ayuda y este estado de la piel va a variar en cada individuo según la edad, el sexo y la exposición a agentes medioambientales. Este cuidado siempre va a empezar por adecuada limpieza e hidratación, seguida por su correcta protección, nutrición y reparación.

La higiene de la piel ha de empezar con el lavado diario con productos específicos para cada zona del cuerpo y para cada tipo de piel, una exfoliación semanal o quincenal y una limpieza en profundidad hecha en cabina cada uno a tres meses y realizada por personal técnico cualificado.

La hidratación de la piel ha de empezar por una adecuada crema hidratante en pieles jóvenes, no siendo suficiente esta, en pieles maduras; por lo que en estas debemos cada cierto tiempo realizar una hidratación profunda con ácido hialurónico para recuperar la luz y tersura que se pierden con el paso de los años y la exposición a gentes externos.

Cuando hablamos de protección de nuestra piel en primer lugar nos referimos indudablemente a la protección solar de uso cutáneo, la que debemos aplicar diariamente y varias veces al día. Pero también debemos protegerla antes del verano tomando protectores solares orales y después del verano con recuperadores del pelo y uñas, y suplementos alimenticios específicos para la piel.

La nutrición de nuestra piel es fundamental y depende de nuestra alimentación. El estilo de vida actual nos impide tener una dieta saludable siempre y tomar todos los nutrientes que nuestra piel necesita para mantenerse joven y radiante, por lo que es conveniente aportar esos nutrientes de manera externa, no solo con cremas nutritivas, sino también con vitaminas y péptidos inyectados de manera local mediante mesoterapia.

Por último tenemos que reparar la piel dañada, esto solo se consigue estimulando a la piel para su reparación y se puede conseguir de manera natural o artificial. La manera más natural de reparar la piel dañada, es mediante el plasma rico en plaquetas, que se obtiene de la sangre del propio paciente; actualmente existen dispositivos que consiguen esto sin ningún tipo de aditivo químico, eliminando así toda posibilidad de reacción alérgica. Otra manera natural de reparar la piel es mediante células madre pluripotenciales obtenidas de la grasa del propio paciente e inyectándolas por debajo de la piel. Entre los métodos artificiales tenemos los medios físicos como son la radiofrecuencia, luz pulsada intensa y láseres ablativos; y los químicos como son los inductores de colágeno, que inyectados bajo la piel inducen la formación de colágeno, mejorando la calidad de esta.

No todas las personas saben cómo llevar a cabo lo antes expuesto, por lo tanto, no dudes en consultar cualquier duda que tengas con respecto al cuidado y salud de tu piel, pero hazlo a un especialista de la salud y la belleza, nadie más cualificado para esto que tu médico estético de confianza.